Calostro
Aquí encuentras calostro bovino en polvo y en cápsulas, con el porcentaje de IgG siempre visible en la etiqueta. Más abajo explicamos en qué se diferencian las formas, cómo se toma y qué puedes esperar de forma realista.Leer más →
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Calostro bovino: composición, formas y uso diario
El calostro es la primera leche que produce una vaca en las horas posteriores al parto. Es más espesa que la leche normal, tiene más proteína, menos lactosa y una fracción llamada inmunoglobulinas, sobre todo IgG. En los complementos alimenticios se usa calostro bovino porque se puede recoger en cantidad suficiente y estandarizar, es decir, ajustar cada lote a un porcentaje fijo de IgG. Por eso ocupa un sitio propio dentro del surtido de complementos alimenticios.
El porcentaje de IgG es el dato que permite comparar
En el mercado español verás calostro con 15%, 20%, 30% o 40% de IgG. Ese número indica qué parte del polvo son inmunoglobulinas. Es lo único que permite comparar dos botes con precisión: 1.000 mg al 15% aportan bastante menos IgG que 1.000 mg al 40%, aunque el frontal del envase muestre la misma cifra grande. Mira también el método de secado. El calostro liofilizado o secado a baja temperatura conserva mejor las proteínas que el secado con calor alto. Y si lo que te interesa es una sola de esas proteínas, existe también lactoferrina por separado.
Lo que la normativa europea permite decir
Aquí preferimos ser claros: el calostro bovino no tiene ninguna declaración de salud autorizada en la Unión Europea. No significa que no tenga interés, significa que ninguna tienda, la nuestra incluida, puede prometerte un efecto concreto. Lo que sí podemos contarte es qué contiene, cómo se procesa y cómo se usa. La investigación en adultos sanos todavía es limitada, y quien lo incorpora suele valorarlo después de varias semanas de uso constante, no en tres días. Con esa expectativa en mente, es un producto que encaja bien en una rutina diaria estable.
Así seleccionamos el calostro que vendemos
Con el calostro miramos tres cosas: la forma, la dosis y las combinaciones que tienen sentido. Damos preferencia al calostro con el porcentaje de IgG declarado en la etiqueta y con un secado suave, porque el calor alto degrada las proteínas. Del polvo nos gusta que puedas subir o bajar la cantidad; de las cápsulas, que son fáciles de llevar. No recomendamos por margen: compramos directamente a las marcas, nuestro equipo de conformidad revisa cada producto antes de publicarlo, hacemos pruebas propias y laboratorios independientes analizan lotes por muestreo. Puedes ver cómo elegimos nuestras marcas.
Para quién encaja y para quién no
El calostro suele interesar a personas con una rutina exigente de entrenamiento, a quienes ya toman batidos y quieren añadir algo distinto, y a quienes prefieren productos de origen lácteo poco procesados. Antes de comprar, ten en cuenta lo siguiente:
- Alergia a la proteína de la leche: el calostro no es adecuado.
- Intolerancia a la lactosa: contiene poca, pero no cero.
- Precio por gramo: es alto comparado con otros polvos; una dosis pequeña y constante rinde más que un bote gastado en dos semanas.
- Combinaciones: en España es habitual verlo junto a probióticos en la misma cápsula, una combinación que tiene lógica en el aparato digestivo.
Si estás embarazada, en lactancia o sigues un tratamiento médico, consulta antes con tu médico o farmacéutico.
Preguntas frecuentes
Es la primera leche que produce la vaca durante las primeras horas después del parto. Se recoge, se pasteuriza y se seca hasta obtener un polvo. Comparado con la leche madura contiene más proteína, menos lactosa y una fracción de inmunoglobulinas, principalmente IgG, además de lactoferrina. En los complementos se usa calostro de vaca porque se puede obtener en cantidad y estandarizar a un porcentaje fijo de IgG, algo imposible con el calostro humano.





