Vitamina K
Aquí encuentras vitamina K1 y K2 en cápsulas, perlas y gotas, sola o combinada con D3. Te explicamos en qué se diferencian MK-7 y MK-4, qué dosis se usan habitualmente y cuándo conviene consultar a tu médico.Leer más →
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K1, K2 y las combinaciones con D3: cómo se diferencian
La vitamina K es liposoluble: tu cuerpo la absorbe mejor si la tomas con algo de grasa. En la alimentación aparece en dos familias. La K1 (filoquinona) procede de las verduras de hoja verde, como espinacas, brócoli o col rizada. La K2 (menaquinona) está sobre todo en alimentos fermentados, como el natto japonés o los quesos curados. En Europa solo hay dos afirmaciones autorizadas para este nutriente: la vitamina K contribuye a la coagulación sanguínea normal y contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. Lo que leas más allá de eso sigue en investigación, y así te lo contamos.
K1, MK-4 y MK-7 no se comportan igual
La K1 desaparece rápido de la sangre: el hígado la utiliza casi toda. La K2 permanece más tiempo y llega mejor a otros tejidos. Dentro de la K2 hay dos formas habituales. La MK-4 dura pocas horas, por eso suele darse en dosis altas y repartidas en el día. La MK-7 tiene una vida media más larga, así que una toma diaria basta. Por eso casi todo lo que se vende en España es MK-7, en dosis de 45 a 200 mcg, y también lo encontrarás dentro de fórmulas más amplias en nuestra sección de vitaminas.
Así elegimos la vitamina K que vendemos
Miramos tres cosas: la forma, la dosis y la combinación. Preferimos MK-7 all-trans, porque es la variante estable y activa; los isómeros cis no aportan nada útil. Buscamos productos disueltos en aceite de oliva, MCT o girasol, ya que esta vitamina necesita grasa para absorberse. En las fórmulas con D3 comprobamos que la cantidad de cada vitamina figure por dosis, no escondida en una mezcla. Compramos directo a las marcas y nuestro equipo de cumplimiento revisa cada etiqueta antes de publicarla. Además probamos los productos nosotros y laboratorios independientes analizan lotes. Descubre cómo seleccionamos.
Combinaciones que tienen lógica
La combinación más frecuente es D3 con K2, sobre todo en dosis altas de D3. También verás fórmulas con magnesio o calcio, pensadas para quienes ya trabajan sus Huesos y articulaciones. Si ya tomas un multivitamínico, revisa la etiqueta: muchos aportan entre 10 y 25 mcg de vitamina K, y quizá no necesites sumar más. Y si buscas primero el aporte de sol, mira los productos con vitamina D3 antes de añadir una segunda cápsula.
Para quién tiene sentido y qué esperar
Un complemento de vitamina K encaja bien si comes pocas verduras de hoja verde, si tomas D3 en dosis altas o si te interesa el mantenimiento de los huesos con la edad. La carencia real es poco frecuente en España, así que no esperes un cambio que puedas sentir: la vitamina K trabaja de fondo, y su aporte tiene sentido como rutina diaria constante, no como cura de dos semanas.
Hay un punto que conviene decir claro. Si tomas anticoagulantes antagonistas de la vitamina K, como acenocumarol (Sintrom) o warfarina, no empieces con estos complementos sin hablar antes con tu médico: pueden alterar tu INR. Con esa conversación hecha, elegir vitamina K es sencillo, y aquí tienes las formas y dosis para hacerlo con criterio.
Preguntas frecuentes
La vitamina K es un nutriente liposoluble que agrupa varias moléculas. La K1 (filoquinona) llega de las verduras de hoja verde y la K2 (menaquinona) de alimentos fermentados y de las bacterias del intestino.
En la Unión Europea se aceptan dos afirmaciones para ella: la vitamina K contribuye a la coagulación sanguínea normal y contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. Otros usos que verás en internet, como la salud arterial, no están autorizados como alegación, aunque se sigan estudiando.


























