H2Tab
Descubre las tabletas de hidrógeno molecular de H2Tab: se disuelven en un vaso de agua y liberan gas H2. Te explicamos cómo se usan, por qué el magnesio elemental es la base y qué puedes esperar de verdad.Leer más →
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Tabletas de hidrógeno molecular para preparar agua hidrogenada en casa
H2Tab es una marca con un solo foco: tabletas que generan hidrógeno molecular (H2) dentro del agua. No se tragan. Cada tableta parte de magnesio elemental y de ácidos de fruta: ácido málico de la manzana, tartárico de la uva y adípico. Al entrar en contacto con el agua, el magnesio reacciona con esos ácidos y libera gas hidrógeno en forma de burbujas muy pequeñas. Si te gustan los formatos que se disuelven en un vaso, encontrarás la misma comodidad en nuestros comprimidos efervescentes, aunque allí el objetivo es aportar nutrientes, no generar un gas.
Aquí el momento de beber cambia el resultado
El hidrógeno es el gas más ligero que existe y se escapa del vaso rápido. Por eso el modo de uso pesa más que en otros suplementos:
- Disuelve una tableta en unos 350 a 500 ml de agua a temperatura ambiente.
- Deja que se disuelva del todo, entre 90 y 120 segundos.
- Bébela justo después, sin dejar el vaso reposando.
- No mastiques la tableta ni la tragues entera.
Mientras la tableta trabaja, el agua se ve turbia: son las microburbujas de gas, y ese es el punto de mayor concentración. El magnesio que queda disuelto explica el leve sabor mineral de la versión sin sabor. Si te molesta, las variantes de frambuesa o limón-lima lo tapan. Y si lo que buscas es el mineral en sí, tenemos una colección aparte con magnesio en varias formas.
Lo que se sabe y lo que todavía no
Preferimos decirlo claro: en la Unión Europea no existe ninguna declaración de salud autorizada para el hidrógeno molecular. El hidrógeno está permitido como aditivo alimentario, y la EFSA añade que su eficacia no está suficientemente demostrada. Hay estudios en personas, pero en su mayoría son pequeños. Con eso sobre la mesa, H2Tab encaja si te apetece probar un ritual de hidratación sencillo, sobre todo alrededor del entrenamiento, y no encaja si esperas un efecto garantizado. Cuando tu objetivo principal es la recuperación después del deporte, la base de evidencia de los electrolitos y la proteína es bastante más sólida.
Por qué tenemos H2Tab en BONO
H2Tab hace una sola cosa y la hace de forma transparente: tabletas de hidrógeno con magnesio elemental, sin colorantes ni aromas artificiales en la versión sin sabor. Nos convence esa concentración en un único formato, porque nos deja juzgar lo que de verdad decide la calidad aquí: la forma del magnesio, el gas que libera cada tableta y si la combinación tiene sentido. Somos neutrales con las marcas: está en el surtido porque el producto está bien hecho, no por su margen. Cada referencia pasa por nuestro equipo de cumplimiento antes de publicarse, probamos los productos nosotros mismos y laboratorios independientes revisan lotes por muestreo. Puedes ver cómo seleccionamos las marcas.
En resumen: es un producto para quien tiene curiosidad y quiere el formato más simple, sin máquinas ni botellas. Con más de diez años vendiendo suplementos, hemos aprendido que la honestidad sobre lo que aún no está demostrado te ahorra dinero y decepciones.
Preguntas frecuentes
H2Tab es una marca dedicada solo a tabletas de hidrógeno molecular. Cada tableta se basa en magnesio elemental junto a ácidos de fruta. Al caer en el agua, el magnesio reacciona con esos ácidos y libera gas hidrógeno (H2), que queda disuelto en el vaso durante unos minutos. El resultado es lo que se conoce como agua hidrogenada o agua rica en hidrógeno. La tableta es el medio para generar el gas, no un comprimido que se traga.
Echa una tableta en unos 350 a 500 ml de agua a temperatura ambiente y déjala disolverse por completo, normalmente entre 90 y 120 segundos. Bebe justo después, porque el hidrógeno se escapa del agua con rapidez. La marca recomienda terminar el vaso en los 20 minutos siguientes. El agua fría ralentiza la reacción y un vaso muy abierto acelera la pérdida de gas, así que un vaso normal o una botella cerrada funcionan mejor.
La pauta de la marca es empezar con una tableta al día y subir a dos o tres si te apetece, por ejemplo en días de entrenamiento intenso. No hay motivo para ir más allá: si el hidrógeno se escapa del vaso antes de beberlo, tomar más tabletas no compensa. Recuerda que cada tableta aporta también magnesio disuelto, así que tenlo en cuenta si ya tomas un suplemento de magnesio aparte.
Depende de cuánto uses el agua hidrogenada y de cuánto quieras invertir. Las tabletas son la vía más simple y transportable; los dispositivos de electrólisis para casa pueden costar cientos o miles de euros.
| Formato | Cómo genera el H2 | A quién le encaja |
|---|---|---|
| Tableta de magnesio | Reacción con ácidos de fruta | Uso diario y viajes |
| Agua embotellada | Gas añadido en fábrica | Consumo puntual |
| Dispositivo doméstico | Electrólisis del agua | Uso alto en casa |
No. El hidrógeno está autorizado en la UE como aditivo alimentario (E 949) sin un límite cuantitativo concreto, y la EFSA señala que su eficacia no está suficientemente demostrada para incluirlo en guías clínicas. Por eso no existe ninguna declaración de salud autorizada para el hidrógeno molecular y nosotros no prometemos ningún efecto. Lo que sí podemos describir es qué hace la tableta en el agua y cómo usarla bien. Si quieres nutrientes con efectos reconocidos, mira nuestros suplementos antioxidantes.
La turbidez son millones de burbujas de gas muy pequeñas formándose mientras la tableta se disuelve. Es la señal de que la reacción está en marcha y de que el hidrógeno está en su punto más alto, así que es el mejor momento para beber. El ligero toque mineral viene del magnesio que queda disuelto en el vaso, no de un defecto del producto. Las versiones con sabor a frambuesa o limón-lima lo enmascaran casi por completo.
No hay motivo para separarla de tus vitaminas o minerales habituales: la tableta se disuelve en agua y se bebe como agua. Lo único a vigilar es el magnesio total del día si ya tomas un suplemento de ese mineral. No la disuelvas en café, té ni bebidas calientes: la temperatura y los gases del líquido hacen que el hidrógeno se escape antes de que llegues a beberlo. Agua a temperatura ambiente es lo más práctico.
Sé realista con el punto de partida: no hay un efecto medible y garantizado, así que lo honesto es plantearlo como una prueba personal. Si decides probar, hazlo de forma constante durante dos o tres semanas y con una sola variable, sin cambiar a la vez el entrenamiento ni el resto de suplementos. Anota energía y sensación de recuperación. Si al terminar no notas nada que justifique el coste, deja el producto: tu dinero rinde más en un mineral o una proteína con efectos reconocidos.



