Champú
Descubre champú líquido, sólido y en seco para cada tipo de cabello y cuero cabelludo. Te explicamos qué limpia realmente un champú, cuándo conviene una fórmula sin sulfatos y cómo elegir entre bote y pastilla.Leer más →
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Descubre champú líquido, sólido y en seco para cada tipo de cabello y cuero cabelludo. Te explicamos qué limpia realmente un champú, cuándo conviene una fórmula sin sulfatos y cómo elegir entre bote y pastilla.Leer más →
Un champú tiene una función concreta: limpiar el cuero cabelludo y retirar el sebo, los restos de producto y la contaminación. Lo hace con tensioactivos, unos ingredientes que unen la grasa con el agua para que se vaya por el desagüe. El resto de la fórmula, aceites, proteínas o extractos calmantes, actúa poco tiempo, porque el champú se aclara enseguida. Por eso el cambio visible en suavidad o brillo suele venir del producto que aplicas después, no del lavado en sí. Un buen champú prepara el cabello, no lo repara.
El champú líquido ofrece la mayor variedad de fórmulas y es el más fácil de repartir en melenas largas. Las pastillas de champú sólido llevan la misma fórmula sin agua: ocupan poco, viajan sin límite de líquidos y una barra suele cundir como varios botes. A cambio piden unos lavados de adaptación. El champú seco no lava, absorbe grasa entre lavados y no sustituye al agua. Los matizadores de tono violeta son un caso aparte: neutralizan reflejos amarillos en rubios, mechas y canas.
Sin sulfatos no significa suave por definición. Estas fórmulas usan limpiadores más blandos, hacen menos espuma y respetan mejor el color y los alisados de queratina. También limpian menos a fondo. Si usas mucha cera, laca o aceite, un lavado de limpieza profunda cada dos o tres semanas evita que el pelo se apelmace. Y la espuma no mide nada: depende del tipo de limpiador, no de lo limpio que quede el cabello.
Nos fijamos en tres cosas: el tipo de limpiador, la concentración de los activos y si la fórmula encaja con el resto de la rutina. Por eso convivimos con enfoques distintos: reparación de la fibra con Olaplex y K18, cuidado del cuero cabelludo con Regenepure y DS Laboratories, y formatos sólidos de HappySoaps para quien quiere reducir plástico. Compramos directamente a las marcas, nuestro equipo de cumplimiento revisa cada referencia antes de publicarla y probamos los productos nosotros mismos. Si te interesa el detalle, aquí explicamos cómo seleccionamos marcas y productos.
La técnica también cuenta. Aplica el champú en el cuero cabelludo, no en las puntas, masajea con las yemas y no con las uñas, y aclara más tiempo del que crees necesario. En zonas de agua dura quedan restos de cal que apagan el brillo, sobre todo con champús sólidos.
Sé realista con lo que puede hacer un champú. No frena la caída del cabello ni cambia su estructura, y ningún producto que se aclara lo hará. Lo que sí consigue es dejar el cuero cabelludo limpio y equilibrado, que es la base para que el resto funcione. Dale tres o cuatro lavados antes de juzgar uno nuevo.
Un champú limpia el cuero cabelludo y el cabello. Sus tensioactivos, los ingredientes que hacen espuma, unen la grasa y la suciedad con el agua para que se vayan al aclarar. Los aceites, las proteínas o los extractos de la fórmula tienen un contacto muy corto con el pelo, así que aportan menos de lo que sugiere el envase. La hidratación y la suavidad duraderas vienen sobre todo de lo que aplicas después del lavado.
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