Aceites esenciales
Aceites esenciales puros y mezclas listas para difusor, masaje diluido o cuidado de la piel. Te explicamos qué significan puro, quimiotipado y ecológico, cómo diluirlos con un aceite vegetal y cuándo conviene evitarlos.Leer más →
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Aceites esenciales puros y mezclas listas para difusor, masaje diluido o cuidado de la piel. Te explicamos qué significan puro, quimiotipado y ecológico, cómo diluirlos con un aceite vegetal y cuándo conviene evitarlos.Leer más →
Un aceite esencial es el extracto aromático concentrado de una planta. La mayoría se obtiene por destilación al vapor. En los cítricos se obtiene por presión en frío de la cáscara. Para llenar un frasco de 10 ml hacen falta muchos kilos de planta fresca. Esa concentración explica sus dos caras: bastan una o dos gotas para perfumar una habitación y, por lo mismo, casi nunca se aplica sin diluir.
Tres palabras aparecen en casi todas las etiquetas y conviene distinguirlas. Puro significa que el frasco contiene solo el aceite de esa planta, sin aceite vegetal añadido ni moléculas sintéticas. Quimiotipado (a menudo abreviado QT) indica la molécula aromática predominante: el romero y el tomillo cambian mucho de composición según dónde crezcan, así que el quimiotipo te dice qué compras de verdad. Ecológico se refiere al cultivo, no a la pureza. Mira también el nombre botánico en latín, porque la lavanda auténtica (Lavandula angustifolia) y el espliego (Lavandula latifolia) huelen y se usan de forma distinta. Si lo que buscas es tomar lavanda en cápsulas o gotas, tiene más sentido mirar los suplementos con lavanda.
Los formatos se diferencian sobre todo por el uso previsto. Un aceite esencial puro va al difusor o a una base que preparas tú. Una sinergia, es decir una mezcla ya formulada, te ahorra calcular proporciones. Un roll-on llega ya diluido y viaja bien en el bolso. Y el aceite vegetal portador, como almendra dulce o jojoba, no es un aceite esencial: es el vehículo que necesitas para el masaje o para tu rutina de cuidado de la piel.
Miramos tres cosas: la forma en que se presenta el aceite, la cantidad que pide su uso y las combinaciones que tienen sentido. Preferimos frascos con nombre botánico, parte de la planta y quimiotipo en la etiqueta, en vidrio oscuro y con cuentagotas, porque así puedes contar gotas y el aceite se conserva mejor. No trabajamos con marcas que prometen curar. Compramos directamente a los fabricantes, nuestro equipo de cumplimiento revisa cada producto antes de publicarlo y los probamos nosotros mismos, con controles de lotes en laboratorios independientes. Si quieres el detalle, así seleccionamos marcas y productos.
Los aceites esenciales encajan si te gusta trabajar con aromas: un difusor por la tarde, unas gotas diluidas en un masaje, un baño con base. Son productos cosméticos y de aroma, no medicamentos, así que no sustituyen a un tratamiento. Ten en cuenta tres límites concretos:
La ingesta no es un uso doméstico: solo con indicación de un profesional. Si lo que buscas es apoyo para la calma en forma de suplemento, empieza por estrés y relajación.
Es el extracto aromático concentrado de una planta. Se obtiene casi siempre por destilación al vapor y, en los cítricos, por presión en frío de la cáscara. No es un aceite graso: se evapora y no deja una película grasa duradera. Por eso se dosifica en gotas y se usa diluido en un aceite vegetal, en una crema o en un difusor. El aceite de almendra dulce o de jojoba es el vehículo, no el aceite esencial.
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