Yodo
Aquí encuentras yodo en cápsulas, comprimidos y gotas, como yoduro potásico o procedente de algas kelp. Te explicamos en qué se diferencian las dos fuentes, qué dosis es habitual en adultos y cómo tomarlo.Leer más →
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Cómo elegir un suplemento de yodo: formas, dosis y fuentes
El yodo es un oligoelemento: un mineral que el cuerpo necesita en cantidades muy pequeñas. La tiroides lo utiliza para fabricar sus hormonas. Por eso el yodo contribuye a la producción normal de hormonas tiroideas y al funcionamiento normal de la glándula tiroides. También contribuye al metabolismo energético normal, a la función cognitiva normal y al funcionamiento normal del sistema nervioso. En España llega sobre todo del pescado, los lácteos y la sal yodada. Dentro de nuestros minerales esenciales es uno de los que más depende de lo que come cada persona.
Yoduro potásico y kelp no son lo mismo
El yoduro potásico es yodo en forma de sal soluble. Su ventaja es la precisión: lo que declara la etiqueta es lo que aporta el comprimido. El kelp es alga marina seca, así que aporta yodo junto con otros minerales del mar. Su contenido de yodo varía de forma natural según la especie y la zona de recogida. Por eso solo trabajamos con kelp estandarizado, es decir, con el contenido de yodo analizado y declarado por lote. También pedimos análisis de metales pesados, porque las algas los acumulan.
La dosis pesa más que el formato
La ingesta adecuada de referencia europea para adultos es de 150 µg al día, y el límite superior de seguridad se sitúa en 600 µg al día. Eso explica por qué los productos de esta colección se mueven casi siempre entre 100 y 225 µg: completan la dieta sin acercarse a ese límite. Las fórmulas tipo Lugol de 12,5 mg multiplican muchas veces esa referencia y no las vendemos. El selenio en cápsulas es el mineral que más se busca junto al yodo, ya que también contribuye al funcionamiento normal de la tiroides.
Así elegimos el yodo de nuestro surtido
Miramos tres cosas: la forma, la dosis y las combinaciones que tienen sentido. Preferimos el yoduro potásico cuando el objetivo es una dosis exacta, y el kelp con analítica por lote cuando alguien busca una fuente de origen marino. Aceptamos fórmulas que suman selenio, y descartamos las que llevan yodo en miligramos. Compramos directamente a las marcas, sin intermediarios, y cada producto pasa por nuestro equipo de cumplimiento antes de publicarse. Además probamos productos nosotros y laboratorios independientes revisan lotes. Puedes ver cómo seleccionamos marcas y productos.
A quién le encaja y a quién no
Un suplemento de yodo tiene sentido sobre todo en estos casos:
- No usas sal yodada en casa, o cocinas con sal marina sin yodar.
- Comes poco pescado, marisco o lácteos.
- Sigues una dieta vegana, donde las fuentes fiables de yodo son escasas.
En embarazo y lactancia las necesidades suben y la pauta habitual en España es de 200 µg al día en forma de yoduro potásico, siempre indicada por un profesional. Si tienes una patología tiroidea o tomas levotiroxina, consúltalo antes: tanto el exceso como la falta de yodo afectan a la tiroides.
Y una precisión honesta: el yodo cubre una carencia de la dieta. Si ya tomas suficiente, más yodo no aporta más beneficio, así que la dosis útil suele ser la modesta y constante, no la más alta del estante.
Preguntas frecuentes
El yodo es un oligoelemento, un mineral que necesitamos en cantidades muy pequeñas pero de forma constante. Casi todo el yodo del cuerpo se concentra en la tiroides, que lo usa como materia prima para fabricar sus hormonas. El yodo contribuye a la producción normal de hormonas tiroideas y al funcionamiento normal de la glándula tiroides. También contribuye al metabolismo energético normal, a la función cognitiva normal y al funcionamiento normal del sistema nervioso. El cuerpo no lo fabrica, así que depende por completo de la dieta.



