Cacao
Cacao puro en polvo, nibs y extractos con flavanoles de cacao. Te explicamos qué diferencia al cacao crudo del alcalinizado, cuántos flavanoles aporta una cucharadita y cómo usarlo cada día sin azúcar añadido.Leer más →
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Flavanoles de cacao: qué aportan y qué forma escoger
El cacao procede de las semillas del árbol Theobroma cacao. Se fermentan, se secan y se tuestan. Al prensarlas se separan la manteca de cacao y la torta, que molida se convierte en cacao en polvo desgrasado. En ese polvo se concentran los flavanoles, un grupo de compuestos vegetales del que forman parte la epicatequina y la catequina.
La EFSA, la autoridad europea de seguridad alimentaria, aprobó una declaración concreta para este ingrediente: 200 mg de flavanoles de cacao al día ayudan a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos, lo que contribuye a un flujo sanguíneo normal. Esa cantidad equivale a unos 2,5 g de cacao en polvo rico en flavanoles, más o menos una cucharadita colmada. Por eso verás el cacao junto a otros productos para el corazón y los vasos sanguíneos.
El procesado decide cuántos flavanoles quedan
Los flavanoles son sensibles al calor y al pH. El alcalinizado, también llamado proceso holandés, suaviza el sabor y oscurece el color, pero reduce buena parte de esos compuestos. El cacao natural, sin alcalinizar, sabe más amargo y ácido y conserva más. El llamado cacao crudo se prensa a baja temperatura y sigue la misma lógica. La etiqueta rara vez indica los miligramos de flavanoles, así que el tipo de procesado es tu mejor pista.
- Cacao natural o crudo: sabor amargo, más flavanoles.
- Cacao alcalinizado: sabor suave y color intenso, menos flavanoles.
- Nibs: trozos de haba tostada, sin prensar, con la grasa natural.
- Extractos en cápsulas: declaran los miligramos de flavanoles por dosis.
El cacao desgrasado aporta magnesio y hierro de forma natural, pero una cucharadita aporta cantidades pequeñas. Si buscas una dosis fija y previsible, tiene más sentido un producto con magnesio que un bote de cacao.
Cómo seleccionamos el cacao en BONO
Miramos tres cosas: la forma, la dosis y las combinaciones que tienen sentido. Damos preferencia al cacao natural o poco procesado y a los extractos que indican los miligramos de flavanoles por dosis, porque solo así sabes si llegas a los 200 mg. No trabajamos con polvos con azúcar añadido ni con mezclas que esconden cuánto cacao real llevan. Compramos directamente a las marcas, sin intermediarios, y cada producto pasa por nuestro equipo de cumplimiento normativo antes de publicarse. También probamos los productos nosotros y laboratorios independientes analizan lotes por sorpresa. Aquí puedes leer cómo seleccionamos nuestras marcas.
Para quién tiene sentido y qué puedes esperar
El cacao encaja bien si quieres sumar flavanoles a tu día sin el azúcar de una tableta de chocolate. Una cucharadita en leche vegetal, yogur o un batido ya cubre la cantidad de la declaración europea. Ten en cuenta el sabor: el cacao natural es claramente amargo, y eso desanima a quien espera un chocolate a la taza dulce.
El cacao contiene teobromina y algo de cafeína, así que si eres sensible a los estimulantes es mejor tomarlo por la mañana o a mediodía. Y sé realista con el efecto: hablamos de un aporte diario constante, no de un cambio que se note en una semana. En formato en polvo es la forma más práctica de mantener esa constancia, porque lo integras en algo que ya tomas cada día.
Preguntas frecuentes
El cacao puro es el haba de Theobroma cacao fermentada, secada y tostada, prensada para separar la manteca y molida hasta obtener polvo. No lleva azúcar ni leche. El chocolate, en cambio, es cacao mezclado con azúcar y grasa, y muchas veces con leche. Por eso el mismo peso de cacao en polvo aporta muchos más flavanoles y muchas menos calorías que una tableta.


