Cápsulas
Cápsulas duras, blandas y vegetales con vitaminas, minerales, plantas y aceites. Te explicamos en qué se diferencia una envoltura de HPMC de una de gelatina y cuándo otro formato te conviene más.Leer más →
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Cápsulas vegetales o de gelatina: en qué se diferencian
Qué hace distinta a una cápsula
Una cápsula es una envoltura de dos piezas que se rellena con polvo, gránulos o aceite. El contenido no pasa por una prensa, así que no hace falta añadir agentes de compresión ni recubrimientos. Por eso muchas fórmulas de nuestro catálogo de complementos llegan en cápsula: suele ser el formato con la lista de ingredientes más corta.
La envoltura también tapa el sabor. El ajo, la valeriana, la cúrcuma o el aceite de pescado saben fuerte, y en cápsula no notas nada. La dosis viene fijada de fábrica: una cápsula es una dosis, sin cuchara ni balanza.
Gelatina, HPMC y pululano: la envoltura importa
Por fuera no todas las cápsulas son iguales. Las de gelatina son de origen animal, normalmente bovino o de pescado. Las vegetales se hacen con HPMC (hidroxipropilmetilcelulosa), un derivado de la celulosa de la madera o del algodón, y sirven para dietas veganas. El pululano, otra opción vegetal, procede del almidón. Las cápsulas de HPMC aguantan mejor el calor y la humedad, algo práctico si guardas el bote en el baño. Cuando el ingrediente es un aceite, verás una cápsula blanda de una sola pieza en lugar de dos mitades.
En la etiqueta puedes comprobar tres cosas en pocos segundos:
- La envoltura: gelatina o cápsula vegetal.
- La dosis por cápsula y cuántas cápsulas forman la dosis diaria.
- Los excipientes: arroz en polvo, celulosa microcristalina o estearato de magnesio, que ayudan a que la máquina llene cada cápsula por igual.
Así elegimos las cápsulas que entran en el catálogo
Miramos tres cosas antes de dar entrada a un producto: la forma del ingrediente, la dosis por cápsula y si la combinación tiene sentido. Preferimos envolturas vegetales cuando la fórmula lo permite, porque así el mismo producto sirve para más personas sin cambiar nada del contenido. Descartamos fórmulas que reparten una dosis útil entre seis cápsulas al día sin motivo. Compramos directamente a las marcas, nuestro equipo de cumplimiento revisa cada producto antes de publicarlo y lo probamos nosotros, con controles puntuales de laboratorios independientes. Puedes ver cómo seleccionamos marcas y productos.
Cuándo la cápsula no es el formato adecuado
Una cápsula dura tiene un volumen limitado. Con creatina o colágeno, donde la dosis diaria se cuenta en gramos, necesitarías muchas cápsulas: ahí el formato en polvo resulta más práctico y más barato por dosis.
Los minerales voluminosos, como el magnesio o el calcio, se compactan mejor y ocupan menos en un comprimido. Y si tragar te cuesta, un polvo o unas gotas resuelven el problema mejor que una cápsula pequeña.
La cápsula tampoco multiplica el efecto. La absorción depende sobre todo de la forma química del ingrediente y de si lo tomas con comida, no de la envoltura. Cuenta con dos o tres semanas de uso constante antes de valorar cómo te sienta. Y sigue la dosis diaria de la etiqueta: la AESAN recuerda que no conviene superarla y que un complemento no sustituye una dieta variada.
Preguntas frecuentes
Es un complemento cuyo contenido va dentro de una envoltura que se traga entera. Dentro puede haber polvo, gránulos o aceite. La envoltura cumple dos funciones: mantener el ingrediente aislado del aire y de la humedad, y evitar que notes su sabor. Al abrirse en el estómago, libera el contenido. Cada cápsula lleva una cantidad fija, así que no tienes que medir nada.

























