Defensas e inmunidad
Encuentra vitaminas y suplementos para las defensas: vitamina C, vitamina D3, zinc, selenio y fórmulas combinadas. Te explicamos qué formas se absorben mejor, qué dosis tienen sentido y cuándo notarás algo.Leer más →
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Cómo elegir vitaminas y minerales para tu sistema inmunitario
Las defensas no son un único órgano. Son células, mucosas y proteínas que trabajan a la vez, y para eso necesitan micronutrientes concretos. La autoridad europea de seguridad alimentaria (EFSA) acepta que la vitamina C, la vitamina D, el zinc, el selenio, la vitamina A, la vitamina B6, el folato, la vitamina B12, el hierro y el cobre contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Cada nutriente por separado, no como mezcla que "activa" nada. Esta gama forma parte de nuestro pilar IMMUNITY + VITALITY, centrado en la salud del día a día.
El punto de partida es tu dieta. En el estudio ANIBES, hecho con población española, un 83% no llegaba a la ingesta de zinc recomendada por la EFSA y un 36% se quedaba corto en vitamina C. Por eso preferimos cubrir huecos reales antes que sumar cápsulas.
La forma en la etiqueta dice más que la palabra inmunidad
- Vitamina C: el ácido ascórbico es la forma clásica y la más económica. Los ascorbatos, como el ascorbato de calcio, son menos ácidos y suelen sentar mejor al estómago. Las versiones liposomales envuelven el nutriente en una capa muy fina de grasa para mejorar su absorción, y por eso cuestan más. Puedes comparar las opciones con ácido ascórbico y ascorbatos.
- Vitamina D3: el colecalciferol (D3) mantiene los niveles en sangre mejor que la D2. Mejor en aceite o cápsula blanda, y con una comida que lleve grasa.
- Zinc: elegimos bisglicinato, citrato o picolinato antes que óxido, porque se absorben mejor y suelen molestar menos.
- Selenio: la selenometionina es la forma orgánica más estudiada y la que solemos ver en dosis moderadas.
Con las plantas somos claros: equinácea, saúco y propóleo son clásicos del invierno en España, pero la EFSA no ha aprobado declaraciones de salud para ellos. Los tenemos porque mucha gente los usa y repite, no porque podamos prometerte un resultado concreto.
Así elegimos lo que entra en esta gama
Miramos tres cosas: la forma del nutriente, la dosis y si la combinación tiene sentido. Un producto con 5 mg de zinc y quince extractos nos convence menos que uno con una dosis útil y pocos ingredientes bien puestos. Compramos directamente a las marcas, sin intermediarios, y nuestro equipo de cumplimiento revisa cada producto antes de publicarlo. Además probamos productos nosotros y laboratorios independientes analizan lotes por sorpresa. Con más de diez años de experiencia, seguimos retirando referencias cuando la dosis no acompaña. Puedes ver cómo seleccionamos las marcas.
Para quién encaja
Tiene sentido si pasas el invierno con poca luz solar, si sigues una dieta vegana (el zinc y la B12 son los puntos débiles), si entrenas fuerte o si tienes más de 55 años. Sé realista con los plazos: esto es apoyo diario, no un escudo. Con una toma constante, la mayoría de la gente valora el resultado a partir de dos o tres semanas, y el beneficio real es cubrir un aporte que la dieta no siempre alcanza.
Un consejo práctico sobre combinaciones: si ya tomas un multivitamínico, lee las etiquetas antes de añadir zinc en cápsulas o vitamina D aparte. Duplicar dosis es más fácil de lo que parece. La vitamina C sí acompaña bien al hierro, porque aumenta su absorción.
Preguntas frecuentes
Son complementos alimenticios que aportan vitaminas, minerales o extractos de plantas relacionados con el sistema inmunitario. Los más habituales son la vitamina C, la vitamina D3, el zinc y el selenio, solos o combinados en una misma cápsula. No sustituyen a una dieta variada ni al descanso: su función es completar un aporte que la alimentación no siempre cubre, sobre todo en invierno o en épocas de mucho desgaste.

























