Clean Label significa "etiqueta limpia". No es un sello oficial: en la Unión Europea no existe ninguna norma que defina el término ni un organismo que lo certifique. Es una forma de formular y de etiquetar: pocos ingredientes, nombres que reconoces y nada que esté en la fórmula solo por comodidad de fábrica. El concepto nació en la industria alimentaria y ha llegado a los complementos alimenticios, donde las listas de ingredientes suelen ser largas.
En un complemento alimenticio la diferencia se ve en la lista de ingredientes. Junto a la vitamina, el mineral o el extracto suelen aparecer excipientes: antiaglomerantes, agentes de carga, aromas, colorantes y edulcorantes. Los aditivos autorizados en la UE llevan su número E y han pasado una evaluación de seguridad. La pregunta, por tanto, no es si son peligrosos, sino si hacen falta. En esta colección reunimos los productos donde esa lista se ha reducido al mínimo, como ocurre también en nuestra selección de productos sin conservantes.
Qué revisamos antes de marcar un producto como Clean Label
Aplicamos los mismos filtros que puedes usar en el resto de la tienda, empezando por los productos sin colorantes artificiales:
- Sin colorantes ni aromas artificiales. Una cápsula que te tragas entera no necesita color ni sabor.
- Sin edulcorantes artificiales. En polvos y gominolas miramos con qué se ha endulzado y cuánto.
- Sin conservantes innecesarios. Un producto seco en cápsula rara vez los necesita.
- Lista corta y declarada entera. Cápsula vegetal, antiaglomerantes y agentes de carga, nombrados uno a uno.
- Dosis reconocible. Una etiqueta corta no sirve de nada si la cantidad del ingrediente es simbólica.
Clean Label, ecológico y vegano no miden lo mismo
Son tres etiquetas distintas y conviene no mezclarlas. Clean Label habla de la composición y de la claridad del etiquetado. Los complementos ecológicos cumplen un reglamento europeo con certificación y control externo, y eso se refiere al origen agrario de las materias primas. Vegano indica que no hay ingredientes de origen animal, algo que afecta sobre todo a la cápsula y al origen de la vitamina D3. Un producto puede cumplir las tres cosas, una sola o ninguna.
Clean Label en nuestra propia marca BONO
En nuestra propia marca BONO, Clean Label es el punto de partida. Cuando el formato lo permite, elegimos una cápsula vegetal de HPMC que solo contiene el ingrediente activo. No lleva estearato de magnesio, agentes de carga añadidos ni colorantes. En L-Theanine, Ashwagandha y 5-HTP, entre otros, la etiqueta solo indica un ingrediente además de la cápsula. Trabajamos con materias primas de marca reconocidas como Magtein®, KSM-66® y Rebersa®, y la dosis completa de cada ingrediente figura en la etiqueta.
Así elegimos lo que entra en esta colección
Miramos tres cosas en cada producto: la forma del ingrediente, la dosis y si la combinación tiene sentido. Una etiqueta corta no compensa una forma que se absorbe mal ni una dosis testimonial, así que el criterio Clean Label se suma a los demás, nunca los sustituye. Cada producto pasa por nuestro equipo de cumplimiento normativo antes de publicarse. Si un excipiente está ahí por un motivo real, preferimos explicarlo. Puedes leer cómo seleccionamos marcas y productos.
Esta colección te encaja si lees etiquetas, si te mueves con una lista larga de alérgenos o si prefieres pagar por el ingrediente y no por el relleno. Sé realista con lo que cambia: una fórmula más limpia no acelera el efecto. Un suplemento sigue necesitando entre dos y tres semanas de uso constante antes de que puedas valorarlo. Lo que ganas es una etiqueta que puedes leer entera y entender, y la certeza de que si una fórmula necesita un antiaglomerante para que el polvo no se apelmace, aparece escrito con su nombre.