Polvo
Descubre suplementos en polvo: creatina, proteína, colágeno, magnesio y electrolitos. Te explicamos cuándo el polvo aporta ventajas frente a las cápsulas, cómo dosificarlo con báscula o cacito y cómo disolverlo sin grumos.Leer más →
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Descubre suplementos en polvo: creatina, proteína, colágeno, magnesio y electrolitos. Te explicamos cuándo el polvo aporta ventajas frente a las cápsulas, cómo dosificarlo con báscula o cacito y cómo disolverlo sin grumos.Leer más →
El polvo es un formato, no un ingrediente. En esta colección encontrarás complementos que se venden sueltos, en bote o en sobres: creatina, proteína, colágeno, magnesio, glutamina, fibras y mezclas para hidratación. La sustancia es la misma que en una cápsula. Lo que cambia es la dosis que puedes tomar de una vez, el precio por gramo y lo fácil que resulta mantener el hábito.
Una cápsula vegetal admite entre 500 y 700 mg de material. Por eso los ingredientes que se toman en gramos se venden casi siempre en polvo. La creatina monohidrato se usa en torno a 3 a 5 g al día y el colágeno hidrolizado en torno a 10 g. En cápsulas necesitarías entre diez y treinta unidades para llegar a esa misma cantidad. Además pagas menos por gramo, porque encapsular añade coste y no añade sustancia.
El cacito del bote se llena distinto según lo compactado que esté el polvo, así que dos tomas pueden variar un gramo o más. Con una báscula de cocina de 0,1 g dejas de adivinar. Esa diferencia importa poco en un batido con proteína para después de entrenar y bastante más en ingredientes que se toman en cantidades pequeñas. Disolver también tiene truco: la creatina micronizada y el colágeno hidrolizado se mezclan bien en agua fría, mientras que las fibras y los polvos vegetales piden vaso mezclador.
Un polvo con sabor lleva aromas y, casi siempre, edulcorantes. Los polvos con electrolitos para la hidratación suelen llevarlo, porque se beben durante el ejercicio. Un polvo sin sabor te deja mezclarlo en café, yogur o avena sin cambiar el gusto de la comida. El punto débil del formato es la humedad: si metes un cacito mojado en el bote, el polvo se apelmaza. Ciérralo bien y guárdalo en un sitio seco y fresco.
Miramos tres cosas: la forma del ingrediente, la dosis por toma y si la combinación tiene sentido. Preferimos creatina monohidrato micronizada porque se disuelve mejor y es la forma más estudiada. Preferimos colágeno hidrolizado en péptidos porque alcanza la dosis diaria en una sola toma. Dejamos fuera los botes con cacitos de 10 g donde solo 2 g son ingrediente y el resto es relleno. Somos neutrales con las marcas: compramos directamente a ellas, nuestro equipo de cumplimiento revisa cada producto y laboratorios independientes analizan lotes. Así elegimos marcas y productos.
El polvo encaja bien si tomas el mismo ingrediente a diario y en gramos, si te cuesta tragar cápsulas o si quieres ajustar la cantidad con precisión. Encaja peor si viajas mucho o si no soportas la textura de un batido.
La mayoría de estos ingredientes piden varias semanas de uso constante antes de que puedas valorar si te aportan algo. Elige el formato que te resulte fácil de mantener durante ese tiempo.
Son complementos alimenticios que se presentan sueltos, en bote o en sobres, para disolver en agua, leche o un batido. La sustancia es la misma que en una cápsula, cambia solo la presentación. El polvo se usa sobre todo cuando la dosis diaria se mide en gramos: proteína, creatina, colágeno hidrolizado, glutamina o mezclas de sales minerales. Cuando la dosis se mide en microgramos o miligramos, la cápsula suele ser más cómoda y más exacta.
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