Suplementos nutricionales
Vitaminas, minerales, ácidos grasos, aminoácidos y extractos de plantas en cápsulas, polvo y gotas. Te explicamos qué forma se absorbe mejor, cuánta dosis tiene sentido y cómo combinar tus suplementos nutricionales.Leer más →
Filtros
Disponibilidad
Marca
Forma
Dieta
Objetivo
Precio
Complementos alimenticios: qué formas y qué dosis importan
Los suplementos nutricionales son alimentos, no medicamentos. Sirven para completar la dieta en un punto concreto: hierro en una alimentación vegetariana, vitamina D en los meses de poco sol o proteína extra alrededor del entrenamiento. En esta categoría reunimos vitaminas, minerales, ácidos grasos, aminoácidos, probióticos y extractos de plantas, en cápsulas, comprimidos, polvo y gotas.
La forma y la dosis deciden el resultado
El nombre del nutriente en la etiqueta dice poco por sí solo. Lo que marca la diferencia es la forma química y la cantidad por dosis diaria. La vitamina D3, por ejemplo, se absorbe junto con grasa: una cápsula con base de aceite rinde más que un comprimido seco tomado con agua. Además, la normativa española exige aportar al menos un 15 % del valor de referencia de nutrientes por dosis diaria para poder destacar ese nutriente en la etiqueta. Por eso en nuestra selección de vitaminas indicamos siempre la dosis por cápsula, no solo el nombre.
Con los minerales pasa lo mismo. El óxido de magnesio aporta mucho magnesio por comprimido, pero se absorbe peor que el citrato o el bisglicinato. El bisglicinato de hierro suele sentar mejor al estómago que el sulfato. En los minerales que trabajamos verás la forma en cada ficha, porque de ella depende cuánto aprovechas y cómo lo toleras: puedes compararlas en nuestra sección de minerales y oligoelementos.
En los ácidos grasos importa el contenido real de EPA y DHA, no el tamaño de la cápsula. Un aceite en forma de triglicérido se absorbe algo mejor que el éster etílico, y una dosis útil suele necesitar dos cápsulas al día. En omega-3 de pescado o algas mostramos EPA y DHA por dosis para que puedas comparar de verdad.
Así decidimos qué entra en el surtido
Miramos tres cosas antes de incluir un producto: la forma del nutriente, la dosis y si la combinación tiene sentido. Preferimos el magnesio en citrato o bisglicinato y la vitamina B12 como metilcobalamina, porque el cuerpo las aprovecha mejor. Dejamos fuera fórmulas con veinte ingredientes en dosis mínimas: parecen completas y aportan poco. Compramos directamente a las marcas, sin intermediarios, nuestro equipo de compliance revisa cada producto antes de publicarlo y probamos los productos nosotros, con laboratorios independientes que analizan lotes al azar. Más de diez años de experiencia nos han enseñado también a decir no. Puedes leer cómo seleccionamos las marcas.
Situaciones en las que suplementar tiene una base clara
- Dietas vegetarianas o veganas: vitamina B12 y, a menudo, hierro y omega-3 de algas.
- Invierno y poca exposición al sol: vitamina D3.
- Embarazo: ácido fólico y yodo, según indique tu profesional sanitario.
- Entrenamiento intenso: proteína, creatina y electrolitos.
- A partir de los 55 años: vitamina B12, vitamina D y algo más de proteína.
Qué puedes esperar y qué no
Un suplemento no sustituye una dieta variada, y no lo decimos solo por prudencia legal: si comes pescado azul dos veces por semana, un omega-3 añade poco. Cuando sí hay un hueco, cuenta con dos o tres semanas de uso constante antes de notar algo, y con algo más de paciencia en las vitaminas liposolubles, que el cuerpo almacena poco a poco. Dos detalles prácticos que nos preguntan a menudo: el té y el café reducen la absorción del hierro y del zinc, así que déjalos para otro momento del día. Y en España la mención "vía sublingual" no se admite en complementos alimenticios, aunque el mismo producto se venda así en otros países.
Preguntas frecuentes
En España la denominación legal es complemento alimenticio: son alimentos, no medicamentos. Aportan nutrientes concentrados, como vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos o fibra, u otras sustancias con efecto nutricional, en forma dosificada: cápsula, comprimido, polvo, ampolla o gotas.
Por eso la etiqueta no puede afirmar que el producto previene, trata o cura enfermedades, y sí debe indicar la dosis diaria recomendada y el aviso de no superarla. Saber esto te ayuda a leer cualquier envase con criterio.


























